Interpretaciones cargadas de fuerza, adaptaciones de grandes textos de la literatura universal, obras de autores de vanguardia, musicalizaciones originales y en vivo, coros que ensayaban meses enteros antes de cada presentación, grupos de radioactores formados en escuelas de teatro, la voz como instumento, efectos de sonido que despiertan la imaginación,…
Las voces que habitan la fonoteca tienen diversos timbres y estilos. Algunas de ellas conforman una de las colecciones más apreciadas. Las voces de los presidentes son, sin duda, las más consultadas cuando los investigadores, historiadores y colombianólogos buscan entender nuestra historia desde la versión oficial de voces autorizadas.